Nachoinos nació en un momento de búsqueda. Mientras lidiaba con la presión de mi tesis y un duelo personal, la fotografía de carnaval apareció como un refugio inesperado. En mi primer evento, el «Día de Bolivia», no solo encontré colores y música; encontré una comunidad que valoró mi mirada cuando más lo necesitaba.
Mi filosofía es la espontaneidad pura. No busco poses forzadas, busco esa sonrisa genuina que surge cuando el bailarín se entrega a la música. Aunque la energía del carnaval me contagia y me emociona, respeto mi rol de espectador para no intervenir en tu momento.